Aforismo triste de un interino

David Martín. Madrid, junio de 2014

La Gran Patraña (Oposiciones)

Si ya lo eran las últimas oposiciones de secundaria y las penúltimas de primaria, al menos tenían un resquicio de sensatez en la baremación de las listas de interinos, el de contar un 40% la experiencia en la formación de tales listas, aunque caían en la misma sinrazón de tener que hacer los interinos un examen cada dos años, o cada cuatro…. Lo que permitía con hacer un examen aceptable mantenerse de interino que no era antes tan diferente como ahora (otra patraña: Ahora,  no se nos paga el verano trabajando lo mismo que nuestros compañeros funcionarios) de ser funcionario, quitando la movilidad que por otra parte también los funcionarios en expectativa o desplazados tienen cada vez más. Por lo tanto antes los profesores y maestros interinos con experiencia podían seguir haciendo su labor de calidad, pues la experiencia se la da y sobre conocimientos teóricos ya demostraron su valía con un aprobado o nota aceptable en el pasado.

Así que así están las cosas ahora:

Primero, ese resquicio se esfumó en Madrid (algo similar ha pasado en otras comunidades) con el Decreto sobre Baremación de las Listas de Interinos del año pasado, la experiencia en las listas de interinos sólo cuenta ya un 15%, además en “teoría” para estar en dichas listas hay que aprobar el examen de oposición o haberlo hecho últimamente (Es decir, sacar más de un cinco sin alcanzar una plaza con la baremación de las oposiciones,  donde aquí sí cuenta la experiencia como antes ¿Por qué aquí sí y en la lista de interinos no? Otro absurdo, interinos y funcionarios van a hacer lo mismo: enseñar). Con lo cual se pierde el material humano competente de los que utilizaban ese resquicio para seguir trabajando.

Segundo, el hecho de tener que hacer un examen cada dos o cuatro años, no beneficia en absoluto la calidad de la enseñanza, es más, la perjudica. Veamos, un interino ya ha demostrado por haber aprobado (quizás en ese momento no tenía suficiente experiencia, quizás era escaso el número de  plazas) o haber sacado una nota aceptable, su valía académica. Además en los años de trabajo esa valía la ha completado con la práctica en el aula, ¿por qué tiene que demostrarla de nuevo? ¿Lo tienen que hacer los funcionarios que tienen que hacer la misma labor? ¿O es que el papel que dice que es funcionario le da un plus de sabiduría que asegura aprobaría ese examen sin necesidad de hacerlo? ¿Lo tienen que hacer los licenciados para seguir siéndolo?. Pues bien, si tienen que presentarse de nuevo a unas oposiciones perderá calidad su trabajo en el tiempo que usa para el estudio, repaso, del contenido de las oposiciones, la memoria de un interino no es intemporal.

Además, ese estudiar no mejora para nada nuestra labor educativa, sólo se hace para “salvar el culo”. Y admiro a esos disciplinados, que lo hacen y mucho, pero hay personas que por su vida familiar y su trabajo no pueden estudiar demasiado o personas que tenemos otras actividades que no queremos dejar. Además es más efectivo para enseñar en  el nivel de primaria y secundaria desarrollar otros potenciales, estar más en la realidad, tener más vida social… que estudiar, estudiar, estudiar… el temario de unas oposiciones. Hacer esto a parte de servir, como dije, para “salvar el culo”, es un TRABAJO INUTIL para mejorar el objetivo de los profesionales de la educación: ENSEÑAR.

Y si, más probable ahora, el interino no consigue suficientes puntos de baremación para tener plaza o mantenerse de interino, el sistema educativo pierde un profesional experimentado muy valioso. Diréis, será sustituido por alguno “mejor”, que ha sacado mejor nota que el interino. Vale, ese nuevo profesor hasta que alcance la experiencia del interino no será mejor profesor, hasta que aprenda a hacerse con la clase, saber llevarla, saber transmitir esos estupendos conocimientos que le han dado la nota mejor que no se transmiten por ciencia infusa, será peor profesor,  todos recordamos nuestras primeras clases, nuestros desvelos… Si es inevitable ese periodo de tiempo en los profesores nuevos, efectos colaterales de la renovación natural de los profesionales, habrá que aprovechar  a los profesores que ya no lo necesitan, interinos experimentados. Con lo cual se reducirán considerablemente esas clases de peor calidad, se reducirán los efectos colaterales. Estos profesores si no han sido nunca totalmente aprovechados, ahora lo serán  mucho menos, con la desaparición del “resquicio”, pues se quedarán muchos en la calle.

Por tanto, aunque efectivamente hay que hacer una selección para elegir a los mejores profesores, esa selección sería mejor que la actual eliminando el nuevo decreto en Madrid y haciendo los simples cambios siguientes en el método anterior:

* Igualando los criterios en las listas de interinos y para acceder a plaza ( el objetivo es el mismo en las dos listas, elegir a los que van a enseñar, con plaza o sin ella)

* Guardar de cada opositor la nota mejor en los exámenes de oposición de todas las veces que se ha presentado, esa nota ya refleja nuestro saber académico como les pasa a los profesores funcionarios. Dejando la posibilidad de no presentarse si no se quiere subir esa nota, si se ha trabajado entretanto los puntos del baremo ya habrán subido pues aumenta la experiencia y por tanto mejora su valía.

* No poner límites a los puntos de experiencia, la práctica docente siempre enseña, no acabará el docente de encontrar ambientes, alumnos diferentes.

* No tener que aprobar para sacar plaza, por eso anteriormente me refería a aprobado o con nota aceptable, ¿Por qué un límite, frontera, abismo, entre dos notas diferentes por unas décimas? Dos personas una sin experiencia saca un 5 otra con mucha experiencia saca un 4,8, por dos décimas de “saber” académico a una persona le ofreces posibilidad de plaza y a otra no, aunque la primera tenga experiencia y la segunda no, diferencia abismal ahora con las, tan diferentes, baremaciones ya comentadas. Aprobado y suspenso tienen sentido para dar títulos cuando no hay otra limitación, en las oposiciones el límite ya lo pone el número de plazas. No se debería hablar de aprobar oposiciones o no, sino de sacar plaza o no.

De esa forma, de la lista resultante después de unas oposiciones, las plazas convocadas serán ocupadas por los primeros de la lista, y los puestos de interinos por  los siguientes.

La objeción que se hará sin duda a esta propuesta está en eso de “dar oportunidad a los jóvenes”, esa oportunidad se le da para entrar en esa lista, si se tarda en ello, no es culpa de los que ya están, es culpa de los recortes, de las pocas plazas que convocan dejando tantas vacantes a los interinos, fomentando así el trabajo precario inestable. Las mismas causas que están empeorando considerablemente la educación pública. Contra esas causas hay que luchar y no poner un parche, o justificarlo, “para dar oportunidad a los jóvenes” que es una causa más, como ya he demostrado, de ese empeoramiento. Además  mete a esos jóvenes en esa precariedad en la que estamos nosotros y cuando tengan más experiencia tendrán que competir con los más jóvenes, con más fresco lo estudiado en la carrera, y serán los perjudicados como nosotros lo estamos siendo ahora, es una rueda sin fin en que siempre habrá machacados…. excepto esos cuatro afortunados que habrán conseguido una de esas tan escasas plazas. Y me pregunto para dar esas oportunidades, ¿Por qué no exigen examinarse a los funcionarios? ¿Por qué  no también a los funcionarios de otras administraciones? Y dado el paro juvenil general que hay ¿Por qué no también en la empresa privada? Esos jóvenes son “mejores”, sacarían mejor nota en un examen resumen de lo estudiado en la carrera que los trabajadores actuales, sin duda.

Además, los adoradores de la nota del examen, que se quejan de que haya interinos con baja nota (incluso “Cero”, gritan) pero con experiencia, estarán de acuerdo con que eso se arregla con los cambios propuestos. Veamos, si existen (serán pocos), eso estaría resuelto sin perjudicar a los de nota aceptable con experiencia, simplemente con guardar la nota. Un ejemplo, alguien aprobado  sin plaza  saca este año un 0 ó un 2, estará en peores condiciones (menos experiencia) que los de 0 ó 2 como única nota,  bien, si le guardaran la nota del año en que aprobó estaría probablemente muy por delante. Realmente lo más sangrante es que no nos guarden la nota, si  lo hicieran en vez del cambio del 15%, habrían matado moscas, interinos con poca nota y mucha experiencia, no con cañón y por tanto no hubieran matado abejas, interinos con bastante experiencia y nota aceptable, estos hubieran ocupado la posición de los que tanto se quejan los adoradores de la nota…

En cuanto a los nuevos con buen nota, pudieron estudiar más por no estar trabajando, si se guardara la nota, mejoría su situación,  si uno saca un 9 la primera vez, y se la guardan, al ir trabajando sin tener que volver a estudiar va consiguiendo experiencia… o si sacan más plazas, porque acaban los recortes, echamos a los que nos gobiernan o acaba la crisis… (esa es la lucha que tenemos que hacer juntos), ese 9 guardado le valdría para más adelante conseguir vacante de interino o incluso plaza…

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